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Perizoma

El Perizoma, atado a la cintura de Cristo, no se parece al paño
con el que, normalmente, se cubrían las partes íntimas del
condenado.
Aquí vemos un perizoma de lino, bordado en oro, casi una vestidura sacerdotal
para presentarse ante el pueblo e implorar el perdón de Dios para todos.
El Antiguo Testamento, en el libro del Éxodo (cfr. Ex. 28, 40-43), nos
ayuda a entender la proveniencia y el significado de la vestidura sacerdotal.
El perizoma recuerda la dimensión del sacrificio sacerdotal de Jesús,
mediador entre Dios y nosotros.
No podemos, tampoco, omitir el hablar de las llagas de las manos, de los pies
y del costado. De estas heridas brota sangre para la redención del mundo.
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