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Orden de Santa Clara o de Las Hermanas Pobres
Nuestra
Orden tuvo su origen en la inspiración del Señor,
infundida al bienaventurado Francisco de Asís, para vivir en la Iglesia
según la forma del santo Evangelio. La Madre santa Clara, plantita
del mismo Padre san Francisco, compartiendo con él esta misma vocación,
nos la transmitió. Por eso nuestra familia, que se denomina acertadamente "Orden
de Santa Clara" o también "Orden de las Hermanas Pobres",
constituye la Segunda Orden Franciscana, consagrada a la vida enteramente
contemplativa, profesa la observancia del Evangelio a tenor de la Regla
confirmada por Inocencio IV.
La
clausura es nuestra opción eclesial de vivir como María escondidas
con Cristo en Dios, dedicándonos sólo a Él en la totalidad
del amor. La clausura es también para Santa Clara una dimensión
de altísima pobreza porque participa verdadera y propiamente
del misterio pascual de Cristo y de la Iglesia, así que se fija un límite
dentro de los muros de San Damián . Las hermanas, al abrazar
la vida contemplativa, ponen en práctica, de modo más perfecto
y de forma singular, un elemento esencial de toda vida cristiana.
La Vida Contemplativa es una existencia profética, es una forma privilegiada de anunciar a los hombres la llegada del Reino y de invitarlos a la conversión. La esencia de la evangelización es anunciar a Jesús y comunicarlo de forma directa. Si un monasterio contemplativo es fiel al Espíritu plantea constantemente a los hombres interrogantes muy profundos sobre el sentido de la vida y de la muerte, la esperanza y el amor, el sufrimiento y la alegría, el tiempo y la eternidad. Es imposible que ante la realidad - humanamente inexplicable - de una comunidad profundamente alegre y normal, los hombres no se pregunten alguna vez si existe Dios o si vale la pena buscarlo. Es decir, que la vida contemplativa es en sí misma una existencia profética.
La vida contemplativa es esencialmente Evangelizadora porque participa a los
demás
el fruto sereno y hondo de su contemplación.
Organización
Somos
monasterios autónomos, pues cada uno tiene su propio gobierno, sin embargo,
también estamos organizadas en federaciones, que sin perder la autonomía
de cada monasterio elige a una hermana presidenta. Ella se encarga de
organizar reuniones fraternas entre los monasterios pertenecientes a la federación
para de esta manera ayudarnos a la vivencia del carisma. En nuestro país
existen tres federaciones: la Federación de Nuestra Señora de
los Ángeles que comprende la Provincia del Santo Evangelio (Distrito
Federal, Edo. de México, Puebla, Oaxaca y Morelos, Veracruz, más
tres monasterios del sureste integrados a nuestra Federación: Chetumal
Quintana Roo; Calkini Campeche y Chiapas); la Federación de Santa Clara
perteneciente a la Provincia de Michoacán (Querétaro, Michoacán,
y Guanajuato); y la Federación de Nuestra Señora de Guadalupe
y San Francisco perteneciente a la Provincia de Jalisco (que comprende el norte
del país, de Jalisco hasta Mexicali).
El
número de hermanas en toda la república es de 843 (estadistica
del mes de agosto de 2005), de las cuales 460 pertenecen a la Federación
de Nuestra Señora de los Ángeles.
¿Qué se necesita para entrar a la Orden?
Ser mujer soltera, tener entre 17 y 27 años de edad, no tener hijos,
gozar de salud mental y física, con estudios mínimos de secundaria,
y que sientan vocación por la contemplación y la clausura. Las
aspirantes deben tener un tiempo de acompañamiento para discernir su
vocación, este acompañamiento lo proporcionan las promotoras vocacionales
de cada monasterio.
¿Tienes inquietud vocacional?
Si te sientes movida a pertenecer a nuestra Orden puedes consultar nuestro
directorio y ponerte en contacto con alguna de las promotoras vocacionales
de los monasterios que ahí se contienen, click
aquí:
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